El tablero político del peronismo comienza a moverse con la mirada puesta en 2027. Aunque todavía faltan definiciones decisivas, algunos nombres empiezan a circular en las conversaciones sobre las candidaturas nacionales y el futuro de la provincia de Buenos Aires. Entre ellos, el del intendente de Marcos Paz, Ricardo Curutchet, podría adquirir una dimensión que exceda los límites de nuestro distrito.
La hipótesis tiene dos protagonistas centrales. Por un lado, Axel Kicillof, que busca consolidar su proyección nacional con vistas a una eventual candidatura presidencial. Por otro, Gabriel Katopodis, actual ministro bonaerense de Infraestructura y Servicios Públicos, cuyo nombre aparece en las especulaciones sobre una posible sucesión de Kicillof en la Gobernación.
En paralelo, el gobernador riojano Ricardo Quintela aparece mencionado como uno de los dirigentes que podrían acompañar al mandatario bonaerense en una eventual fórmula presidencial. Son escenarios todavía abiertos, pero las recorridas territoriales y los contactos políticos alimentan las interpretaciones sobre un armado que empieza a tomar forma.
Hay un dato que conecta estas trayectorias con Marcos Paz: tanto Quintela como Katopodis mantuvieron encuentros con Curutchet. Las reuniones, por sí solas, no confirman acuerdos ni compromisos futuros. Sin embargo, en una etapa en la que cada vínculo puede adquirir significado dentro de las negociaciones partidarias, permiten preguntarse qué lugar podría ocupar el jefe comunal en el esquema político que se avecina.
La posibilidad de que Curutchet integre un eventual gabinete provincial encabezado por Katopodis merece, por eso, ser considerada como una hipótesis política. Un cargo ministerial de importancia lo ubicaría en un escenario de mayor alcance territorial y de gestión, con responsabilidades que superarían la administración municipal.
El contexto también importa. La discusión sobre el futuro de las intendencias bonaerenses y las restricciones a las reelecciones municipales obliga a los jefes comunales a observar con atención el horizonte político.
Para quienes llevan años construyendo poder desde sus distritos, la continuidad de un proyecto no necesariamente depende de permanecer en el mismo cargo, sino también de las posibilidades que ofrezca una nueva configuración provincial.
En ese marco, Curutchet podría ser parte de una conversación más amplia sobre la representación territorial del peronismo y el papel de los intendentes en una eventual nueva etapa de gobierno.
Su eventual incorporación a un gabinete no debe darse por hecha, pero tampoco es una posibilidad que deba descartarse de antemano.
Claro que el escenario depende de varias condiciones. Primero, Kicillof debería definir su estrategia nacional y reunir los respaldos necesarios para avanzar hacia una candidatura presidencial. Después, Katopodis tendría que consolidarse como postulante del peronismo a la Gobernación y competir en las elecciones de 2027. Finalmente, debería imponerse en las urnas y conformar un equipo de gobierno propio.
A esa secuencia se suma la negociación interna del peronismo. Un eventual acuerdo entre Kicillof y Sergio Massa podría modificar el reparto de candidaturas y responsabilidades políticas. Si esa negociación incluyera una alternativa distinta para la sucesión bonaerense, el escenario de una gestión Katopodis cambiaría sustancialmente. Por ahora, esa posibilidad forma parte de las especulaciones y no de una decisión confirmada.
Las piezas todavía están lejos de encajar de manera definitiva en el tablero del ajedréz bonaerense. No hay candidaturas cerradas, fórmulas anunciadas ni gabinetes definidos. Pero las reuniones, los recorridos y los movimientos de los principales dirigentes permiten anticipar que la discusión por el poder provincial ya comenzó, aunque todavía se desarrolle en una etapa preliminar.
La pregunta, entonces, queda planteada: ¿podría Ricardo Curutchet convertirse en ministro de la provincia de Buenos Aires? Hoy no hay una respuesta afirmativa que pueda sostenerse como un hecho. Sí existe una hipótesis que merece seguimiento: si Katopodis llegara a la Gobernación, el intendente de Marcos Paz aparece entre los dirigentes considerados para ocupar una responsabilidad de peso.
En política, las posibilidades no equivalen a decisiones y las reuniones no constituyen nombramientos. Pero cuando comienza a discutirse el próximo mapa del poder, conviene prestar atención a los nombres que circulan, a los vínculos que se construyen y a los territorios que cada dirigente busca representar.
Curutchet todavía tiene su lugar en Marcos Paz; el interrogante es si el próximo capítulo de su trayectoria podría escribirse también en La Plata.



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