La comunidad educativa del barrio La Milagrosa eligió, con el 85,4% de los votos, el nombre de un niño cuya muerte terminó convirtiéndose en el origen de una lucha que permitió que años después se construyera una escuela en el barrio.
La Escuela Primaria N.º 20 de Marcos Paz ya tiene nombre. Y no es un nombre más.
Con 1.528 votos, la comunidad decidió que la institución del barrio La Milagrosa llevará el nombre de Jonathan Daniel Burgueño, quien obtuvo el 85,4% de los votos y se impuso ampliamente sobre los demás postulantes.
Pero detrás de ese resultado hay una historia que comenzó mucho antes de que existiera la Escuela 20.
Una tragedia que se transformó en lucha
Jonathan murió el 20 de noviembre de 2000, cuando se dirigía hacia la Escuela 17 del barrio La Paz. Tenía toda una vida por delante, pero un trágico accidente terminó con su vida mientras transitaba por una zona que, para muchas familias, representaba una peligrosa dificultad cotidiana.
Después de perder a su hijo, su mamá decidió transformar el dolor en una lucha.
Durante años recorrió oficinas, presentó papeles, consiguió firmas de vecinos y golpeó puertas buscando que se construyera una escuela en el barrio. El objetivo era tan sencillo como profundo: que ningún otro niño o niña tuviera que recorrer aquella ruta peligrosa para poder llegar a una institución educativa.
Pasaron los años. Hubo trámites, gestiones, firmas y esperas.
Diecisiete años después de la muerte de Jonathan, aquella escuela finalmente llegó al barrio.
Era la Escuela Primaria N.º 20.
Un nombre que esperaba desde entonces
Sin embargo, la institución todavía no tenía nombre.
Por eso, cuando se abrió la posibilidad de elegir entre cinco postulantes, la historia de Jonathan volvió a hacerse presente.
Una carta escrita en su nombre recordó a la comunidad quién era aquel niño y por qué la escuela tenía “un pedacito” de su historia.
“En el año 2000, aquel 20 de noviembre, perdí la vida en un trágico accidente cuando me dirigía hacia la Escuela 17 del barrio La Paz”, expresa el texto.
Y después aparece la figura central de esta historia: su mamá.
“Cargándose con el dolor de haberme perdido, pero eso no la detuvo; al contrario, la hizo más fuerte y tocó puertas tras puertas para que alguien la escuchara”, continúa la carta.
La escuela que hoy lleva su nombre nació, en buena medida, de aquella lucha.
La comunidad decidió
La contundencia del resultado convirtió la elección en algo más que una consulta para ponerle nombre a una institución.
Jonathan Daniel Burgueño obtuvo 1.305 votos, equivalentes al 85,4% del total.
Desde ahora, su nombre estará en la entrada de la Escuela Primaria N.º 20. Las nuevas generaciones atravesarán sus puertas, recorrerán sus pasillos y aprenderán en aulas que llevarán el nombre de aquel niño cuya historia comenzó con una tragedia y terminó transformándose en una obra para toda la comunidad.
Jonathan murió en el año 2000.
Diecisiete años después, la escuela por la que tanto luchó su mamá llegó al barrio.
Y casi tres décadas después de aquella tragedia, su nombre finalmente queda unido para siempre a esa escuela.
La comunidad decidió.
La memoria permanece.


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