El escenario polĆtico en Marcos Paz comienza a mostrar seƱales de reacomodamiento de cara a la próxima sucesión municipal. La imposibilidad legal de una nueva reelección por parte del actual intendente, Ricardo Curutchet, abrió una carrera que, lejos de ordenarse bajo un liderazgo claro, exhibe fragmentación y disputas incipientes dentro del oficialismo.
En las Ćŗltimas semanas, comenzaron a emerger nombres de distintos sectores que se anotan, con mayor o menor visibilidad, en la disputa por el sillón de Aristóbulo del Valle. Entre ellos aparecen Verónica Casco, Marina Salszmann, Carlos Guardia, Verónica Mc Loughlin, MatĆas MartĆnez, Mateo Sagardoy, JoaquĆn GaritonandĆa y MarĆa Isabel DomĆnguez, ademĆ”s de un “tapado” que, por ahora, se mueve en silencio pero con anclaje territorial.
Dentro de ese abanico, algunos perfiles aparecen mĆ”s alineados con el actual intendente, como Mc Loughlin, GaritonandĆa, DomĆnguez y ese dirigente aĆŗn no explicitado pĆŗblicamente. Sin embargo, otros sectores comienzan a tomar distancia y plantean la necesidad de un armado alternativo, que no estĆ© condicionado por la lógica del oficialismo actual.
Ese es, quizĆ”s, el dato polĆtico mĆ”s relevante: por primera vez en aƱos, el curutchetismo deja de ser un paraguas unificador para convertirse, segĆŗn algunos de sus propios protagonistas, en parte del problema. La gestión, sostienen voces crĆticas, muestra signos de desgaste y requiere una renovación que exceda nombres propios.
En ese tablero aparece tambiƩn el rol del Movimiento Evita, con SebastiƔn Ameigeiras como una figura que, si bien mantiene un enfrentamiento abierto con el intendente, conserva puentes con otros sectores del peronismo local.
La disputa, entonces, no es solo de nombres sino de identidades polĆticas. ¿SerĆ” el peronismo tradicional el que recupere centralidad? ¿PodrĆ” el Frente Grande posicionarse con volumen propio? ¿TendrĆ” lugar una sĆntesis entre sectores disidentes? ¿O emergerĆ” una figura nueva que capitalice el desgaste generalizado?
TambiĆ©n hay variables sociopolĆticas en juego: la irrupción de perfiles jóvenes como Sagardoy, el peso territorial del massismo representado por Salszmann, o incluso el crecimiento de espacios vinculados al evangelismo, como el que expresa MartĆnez.
Lo cierto es que el escenario que hace no mucho parecĆa controlado hoy aparece mĆ”s abierto y, sobre todo, mĆ”s incierto. Curutchet enfrenta el desafĆo de ordenar su sucesión sin el recurso de la candidatura propia, y con un frente interno que ya no muestra la cohesión de otros tiempos.
Falta un aƱo para las definiciones formales y, como suele ocurrir, nadie habla pĆŗblicamente de candidaturas. Pero en voz baja, el diagnóstico empieza a repetirse: el próximo ciclo polĆtico en Marcos Paz podrĆa construirse con menos curutchetismo. O, al menos, con una versión muy distinta de lo que fue hasta ahora.


No hay comentarios:
Publicar un comentario